Modelo Heteroestructurante y la Pedagogía tradicional
Clara Rocío Henao Zárate

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La escuela tradicional fue creada a imagen y semejanza de la fábrica y fue creada para formar los obreros y empleados que demanda el mundo laboral. Enseña y acostumbra a los individuos a los trabajos rutinarios, mecánicos y cumplidos del mundo de la fábrica. Fue hecha para formar en los niños y en los jóvenes actitudes de sumisión, obediencia y cumplimiento.
Para la escuela tradicional el niño es una tábula rasa que recibe desde el exterior los conocimientos y las normas acumuladas por la cultura.

Propósitos (Para qué enseñar)
La función de la escuela es transmitir los saberes específicos, las valoraciones y las normas cultural y socialmente aceptadas. (De Zubiría, 2006).
El estudiante es identificado como un receptor, el cual gracias a la imitación y reiteración logrará asimilar, retener y reproducir los saberes que le fueron transmitidos. Se le considera como un sujeto inmaduro que debe ser disciplinado desde afuera. Se considera la escuela concebida como un lugar para enseñar a obedecer, cumplir y acatar hoy, para que los adultos del mañana se enfrenten con éxito a las tareas repetitivas y mecánicas que les demandará la vida.

Contenidos (¿Qué enseñar?)
Los contenidos curriculares están constituidos por las informaciones social e históricamente acumuladas y por las normas socialmente aceptadas.
Las ciencias pierden su carácter de estructuras generales y abstractas para explicar lo real a ser un montón de informaciones particulares y relativamente desligadas entre sí. Hechos, nombres, definiciones y operaciones específicas, constituyen los conocimientos a ser aprendidos. Lo particular se impone sobre lo general. (De Zubiría, 2006).

Secuencia (¿Cuándo enseñar?)
El aprendizaje tiene carácter acumulativo, sucesivo y continuo. Se utilizan dos formas de concatenar y organizar los contenidos: la secuenciación instruccional y la secuenciación cronológica; se enseña un contenido cuando la afirmación previa ya ha sido aprendida y se imparte teniendo en cuenta el orden de aparición de los fenómenos en la realidad.
El conocimiento, para este enfoque, es acumulativo, sucesivo y continuo, por ejemplo: para aprender a multiplicar es necesario antes aprender a sumar y ambos aprendizajes son necesarios para aprender a dividir o, la historia de América es condición para conocer la historia humana, es necesario enseñar primero geografía de Colombia para que se aprenda geografía de Europa.
Este enfoque no es genético, porque no importa si se forma a un niño, un preadolescente, un adolecente o a un adulto. No existen los períodos, las etapas, ni los ciclos, ni las crisis del desarrollo.

Las estrategias metodológicas (¿Cómo enseñar?)
La exposición oral y visual del maestro en forma reiterada, acompañada de atención y ejercicio, garantiza el aprendizaje.
La escuela tradicional le asigna al maestro la función de transmitir un saber y el alumno cumplir el papel de receptor de estos saberes. El rol que desempeñan los dos en el proceso educativo no es activo, porque el maestro es un reproductor de saberes elaborados por fuera de la escuela, y el estudiante de los saberes transmitidos en la escuela.
El estudiante es un elemento cognitivo pasivo del proceso que debe aprender la lección enseñada. Como se supone que el alumno siempre aprende igual, el maestro debe enseñar siempre igual, es por esto que la explicación de los docentes para los malos resultados escolares está relacionada con la atención y el cumplimiento de los deberes: “No atiende a clase”, “se distrae con frecuencia”, “habla con los compañeros”. (De Zubiría, 2006).
La disciplina creará ambiente el aprendizaje; garantizarla es asunto de castigos severos a los infractores. Los azotes y los golpes con palos fueron durante mucho tiempo los instrumentos más utilizados por los maestros upara evitar la reiteración de las faltas. Hoy en día, aún se utilizan para imponer autoridad, las cachetas, los pellizcos, las humillaciones y el maltrato psicológico. (De Zubiría, 2006).
La escuela tradicional no dio mucha importancia a los recursos didácticos (creados a fines del siglo XIX) sino hasta inicios siglo del XX; el alumno recibía y recordaba los aprendizajes gracias a su percepción, su memoria y su reiteración, pero sin utilizar un material utilizar. Fueron las reflexiones de Pavlov (1849-1936), Watson (1878-1958) y Skinner (1904-1995), quienes mostraron la conveniencia de utilizar recursos didácticos en los procesos de enseñanza. Las memofichas, los listados de recopilación de informaciones científicas, sociales o matemáticas fueron los primeros indicios de recursos didácticos.
Un ejemplo de utilización de recursos didácticos, dado por Hans Aebli (1958), es: “un profesor de matemáticas que quiere impartir la información sobre las fracciones, presentaría superficies u objetos divididos en partes, para que fueran observados, descritos, copiados y coloreados; luego pasaría a dictar un resumen en el cual se definiera una fracción, el numerador, el denominador, etc. Finalmente se copiarían algunos ejemplos para que puedan ser conservados en el cuaderno, de manera que el estudiante pueda volverlos a observar y memorizarlos posteriormente. (De Zubiría, 2006).

La evaluación (¿Qué, cómo y cuándo evaluar?
La finalidad de la evaluación es determinar hasta qué punto han quedado asimilados “al pie de la letra” los conocimientos y las normas enseñadas y transmitidas.
Son propios de la evaluación, los exámenes que hacen preguntas sobre la retención de la información transmitida o por el aprendizaje del algoritmo enseñado.


  • De Zubiría S., Julian. Los Modelos Pedagógicos, Hacia una pedagogía dialogante. Editorial Magisterio. Bogotá-Colombia, 2006.
  • Pérez M., Royman & Gallego-Badillo, Rómulo. Corrientes Constructivistas. Editorial Magisterio. Bogotá-Colombia, 2996.